El marisco es una fuente importante de ácidos grasos omega-3, que son esenciales para el óptimo desarrollo neuronal del feto, pero en Estados Unidos se recomienda a las embarazadas reducir su consumo a 340 gramos por semana para evitar la exposición al metilmercurio, un quÃmico que se encuentra en algunos peces y crustáceos procedentes de aguas contaminadas.
Joseph Hibbeln, del Instituto Nacional de la Salud de Bethesda, en Estados Unidos, y otros expertos de la Universidad británica de Bristol analizaron los datos del llamado "Estudio Avon de Padres e Hijos" para observar la incidencia en el desarrollo de los últimos de una mayor o menor ingestión de marisco durante el embarazo.
Los especialistas constataron que el consumo durante el periodo de gestación de menos de 340 gramos semanales estaba asociado con un mayor riesgo de que el niño tuviera un desarrollo verbal más lento, en comparación con el de los menores cuyas madres habÃan consumido más marisco.
Cuanto menor era el consumo de marisco, mayor era el riesgo de un desarrollo subestándar, comprobaron los expertos.
"No hallamos ninguna prueba que apoye las recomendaciones de EEUU de que las mujeres embarazadas deben limitar el consumo de marisco", aseveran los expertos en la revista británica.
"Por contra, constatamos que los niños cuyas madres consumieron cantidades menores (340 gramos por semana) tenÃan más probabilidades de tener niveles de desarrollo neurológico subestándar que los hijos de madres que habÃan comido más marisco que el recomendado", añaden.
"¿DeberÃa restringirse el consumo de pescado para reducir la exposición al metilmercurio? ¿O deberÃa promoverse por sus nutrientes esenciales para el desarrollo neurológico?", se preguntan.