Quizás una de las cosas más difíciles de entender sea lo siguiente: “lo que nos sucede no es lo que causa nuestro estrés. Es nuestra interpretación de lo que sucede lo que producirá cualquier sentimiento que tengamos al respecto.”
El diálogo interno que ocurre en nuestras mentes es el que causa que nos sintamos de un modo u otro. Todo lo que nos sucede no tiene el poder de hacernos sentir nada sin nuestra autorización. Una persona puede sentirse triste y otra feliz con la misma situación.
Déjeme darle un ejemplo de cómo funciona esto. Imagine que Pedro y Jorge están en el aeropuerto esperando a que salga su avión. Pero faltando media hora antes de la salida del avión, la señorita de la línea aérea les informa a todos los pasajeros que el avión va a tener un retraso de dos horas debido a fallas técnicas que deben resolverse para la seguridad de todos los pasajeros.
Veamos cómo piensan y reaccionan Pedro y Jorge.
Pedro piensa: “¡Qué barbaridad esto es el colmo! ¡Todo el dinero que cobran por un pasaje aéreo y ahora voy a llegar con dos horas de retraso! Me voy a quejar.”
Acciones de Pedro: Va y grita a la señorita de la ventanilla. Le dice que está muy molesto con el servicio de esa línea aérea. Luego regresa a su sitio y durante el tiempo que queda continúa enfurecido y pensando pensamientos negativos.
Jorge piensa: “Uy, que mal que haya pasado esto. Pero a veces pasan cosas así. Me alegra que hayan detectado esos problemas técnicos antes de haber empezado el vuelo. Bueno, puedo aprovechar este tiempo extra para ir a comer o leer un libro.”
Acciones de Jorge: Está relajado y contento. Se va a comer, camina un poco y luego lee su libro.
¿Se da cuenta del poder que tiene el diálogo interno en cómo nos sentimos? Jorge se la pasó de maravilla. El diálogo interno que tuvo hizo que su actitud fuera positiva. Y esa actitud positiva lo ayudó a sentirse contento en vez de molesto.
En el caso de Pedro el se enojó muchísimo. Y continuó durante las dos horas de espera. Si pudiéramos ver lo que sucede en su cuerpo, veríamos que su presión le sube, o puede que le empiece a doler la cabeza o el estómago sin motivo aparente. Todo como resultado del estrés al
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