promedio y no extremadamente sexuales. Por lo tanto, las polÃticas sociales que puedan ayudar a alguno de ellos a protegerse de las enfermedades de transmisión sexual podrÃan romper cadenas que conducen a la diseminación de infecciones,†dijo Moody.
En su investigación, Moody y sus colegas utilizaron datos del Estudio Longitudinal Nacional de la Salud del Adolescente, realizado en 1995.