El Capitán Joseph Hazelwood habÃa tomado unas cuantas copas de más y se retiró a su camarote, dejando a su poco experimentado y agotado contramaestre, Gregory Cousins, al mando de la enorme nave.
El Exxon Valdez empezó a desangrarse por el enorme boquete del que surtirÃan 11 millones de galones de petróleo. La indecisión de Exxon —la compañÃa propietaria de la nave— y lo remoto de la zona contribuyeron a agravar lo que se convertirÃa en una pesadilla medioambiental y económica que todavÃa perdura.
El terrible derrame cubrió con un manto mortal 1,300 millas de una de las costas más prÃstinas y fecundas del Hemisferio Occidental, causando la ruina de la floreciente industria pesquera, además de la muerte de hasta 500,000 aves marinas, miles de millones de huevas de pescado y centenares de otros animales mayores, como orcas, focas, nutrias y águilas calvas.