El año pasado, esta industria aumentó en un astronómico 64% sus gastos de cabildeo en Washington, de $82 millones en 2007 a $128.6 en 2008. Por supuesto, la que más invirtió en influenciar a los polÃticos federales fue ExxonMobil, con $29 millones.
Los observadores consideran que este espectacular aumento en los gastos de cabildeo es un sÃntoma de pánico en una industria que ya no tiene a su mejor aliado en la Casa Blanca, sino a un nuevo presidente, Barack Obama, empeñado en buscar y establecer fuentes de energÃa limpia y renovable.