"Mucha gente piensa en Dora como algo para sus hijos pequeños. Y a la gente le gusta Dora en parte porque le enseña a los niños a ser curiosos de un modo educativo, porque nadie quiere que sus hijos crezcan rápido", dijo Jean-Pierre Dube, profesor de mercadotecnia del postgrado de negocios de la Universidad de Chicago.
"Lo que aprendemos de esto es que la gente realmente adora y valora lo que Dora representa, y si uno trata de venderle la imagen a otros o extender esa marca, es algo muy arriesgado", indicó.
"Ciertamente podemos opinar que el público está exagerando y estableciendo conclusiones (antes de tiempo), pero aquà hay un trozo de información importante: 'no se metan con esta marca a menos que tengan mucho cuidado'".