ardió un bracero que simboliza al volcán. Quechuas ecuatorianos rezaron con las manos abiertas al cielo ataviados de ponchos blancos.
``El espÃritu hablará desde la raza y cambiará la faz de la tierra, es un rayo poderoso que ya está acá'', dijo Ata Abamanta del pueblo burúa en el Chimborazo ecuatoriano.
En una suerte de comunicación cósmica las nubes dibujaban siluetas de animales en un cielo azul intenso mientras en pareja los sacerdotes colocaban en una hoguera un feto de llama que entre los aymaras y quechuas bolivianos simboliza el buen augurio y rezaban con vista al poniente y al naciente.
Durante cuatro dÃas estos guÃas espirituales hablarán en su lenguaje sobre su medicina, el cambio climático, la degradación ambiental, la crisis de la globalización; reclamarán la defensa de su espiritualidad y proclamarán que la armonÃa del hombre con la naturaleza sanará al planeta enfermo.
``Siempre nuestros abuelos intercambiaban sus sabidurÃas, ahora se puede llegar en avión y es una buena iniciativa del gobierno boliviano promover estos encuentros espirituales'', dijo el ``taita VÃctor'' del pueblo inga en la amazonia colombiana.
``Es un encuentro de nuestras plantas sagradas para la sanación como la coca, el ambi huasca, el peyote, el chundur y el borrachero'', sostuvo.
VÃctor tenÃa en la cabeza plumas de aves exóticas y no dejaba de tocar una caña larga. ``La música permite regresar a la armonÃa de la naturaleza y es asà como el mundo recobrará su equilibrio''.