Reportero:
05-16-2007
Iñaki EstÃvaliz AP
San Juan - Las madres sufren por sus hijos lo mismo en EE.UU. y en Puerto Rico que en Irak y en Afganistán porque "la maternidad es la antÃtesis de la guerra" y "todos somos una misma especie y no podemos seguir mirándonos como extraños".
Estas son algunas de las máximas sobre las que gira la vida de Sonia Santiago, presidenta y fundadora de Madres Contra la Guerra, que en Puerto Rico defiende el final de los conflictos bélicos y realiza campañas para que los jóvenes no se alisten en el Ejército y los soldados lo abandonen.
Santiago posee un doctorado en psicologÃa, ciencia que estudió "con el propósito de desarrollar una forma de apoyo a las personas para que encuentren una cultura de paz y no resuelvan sus conflictos de manera violenta".
Madres Contra la Guerra ofrece servicios informativos y legales para que los jóvenes con pocos recursos no vean en el Ejército una alternativa y para que los que ya están dentro reciban asesoramiento sobre cómo dejarlo o cómo recibir la atención médica que a veces la milicia no tiene fondos para proveer.
Durante la guerra de Vietnam, de la que su esposo es veterano, formó parte en la universidad del Comité de Resistencia al Servicio Militar Obligatorio, "toda la vida he trabajado por una cultura de paz", insistió.
"Luego mi hijo fue engañado por los mismos que combatÃamos entonces. Estuvo diez meses desempleado y debÃa 8.000 dólares de créditos estudiantiles y los bancos comenzaron a llamarlo para que los pagara", explicó Santiago a Efe durante una protesta frente a una oficina de reclutamiento en San Juan.
Dijo que su hijo, "desesperado", acudió a un reclutador del Ejército que "arregló" la deuda a cambio de que firmara por cuatro años, "que realmente son ocho" porque por cada año que se firma en el servicio activo, automáticamente se está firmando por otro año de servicio inactivo, "pero eso no te lo dicen", asegura.
Entre otras condiciones médicas, el hijo de Santiago padece un trauma psicológico que le impide participar con su madre en las actividades que organiza, donde ella misma prepara comunicados de prensa, escribe los mensajes de las pancartas, compra las pilas del megáfono y manda imprimir camisetas.
Con el megáfono lanza consignas como "la escuelita de matar, te la vamos a cerrar", "deja
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